la mirada del amor

la mirada del amor

En el último post decíamos que el conocimiento y la aceptación de uno mismo y de su pareja es esencial para una buena relación. Hoy, intentaremos dar respuesta a si esta aceptación supone resignación con los defectos y limitaciones. ¿Se puede cambiar por amor?

“Es que yo soy así” es una justificación frecuente cuando hay algo que no se está dispuesto a cambiar.

Estoy de acuerdo: no podemos cambiar a otro. Pero ¿Puedo YO esforzarme por mejorar? ¿Puedo generar un cambio en mí?

La marcha de la relación de pareja es responsabilidad de los dos. ¿Qué puedo hacer yo para que mi relación mejore?

El amor es un gran motor de crecimiento. Querer es la mejor motivación. 

Por amor, somos capaces de superar limitaciones que solos nos habrían acompañado toda la vida.

Cuando amamos, nos esforzamos por modificar hábitos que nos perjudican. La mirada del amor ilumina y hace crecer.

Un niño al que su padre mira con amor, despliega lo mejor de sí mismo. La mirada de amor de su padre le hace crecer. “¡Mírame papá!” dice, mientras hace grandes esfuerzos por superarse, por conseguir agradar a su padre que le mira con orgullo.

La mirada de amor entre los cónyuges ilumina el alma y hace descubrir la alegría del esfuerzo por mejorar.

Decir te quiero es decir “quiero que seas feliz”. Porque te quiero, deseo lo mejor para ti, incluso lo mejor de mí mismo. Quererte me hace ser mejor.

El amor genera en mi un deseo de mejora. Sentirse mirado con amor, será la mejor motivación para mi pareja.

By | 2018-08-31T10:26:07+00:00 agosto 29th, 2018|Categories: amor conyugal, matrimonio, Sin categoría|0 Comments

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