Todos sentimos con frecuencia que no llegamos, que estamos estresados, que necesitamos un poco de calma. ¿Afecta el estrés a la relación de pareja?.

Una experiencia común durante el confinamiento ha sido que al convivir las familias más estrechamente y durante más tiempo del habitual, ha habido más ocasiones de roces o conflictos, aunque sólo sea por un cálculo de probabilidades.

Sin embargo, muchas parejas han experimentado que su relación ha mejorado, que su comunicación ha fluido como hacía tiempo, o que la convivencia familiar ha sido más gratificante y tranquila.

Esto ha sido posible porque hemos disminuido nuestra actividad, hemos tenido más tiempo  y en consecuencia hemos estado más serenos, con menos estrés.

Y es que una de las grandes lecciones que nos ha dado la vida en estos meses pasados en casa, ha sido que abarcamos más de lo que deberíamos, que nuestro ritmo de vida es a veces inhumano y que debemos vivir con más calma.

Muchos matrimonios llegan a casa después de duras horas de trabajo y les quedan un montón de tareas que requieren de una energía de la que ya casi carecen. Baños de niños, deberes, tareas de la casa, etc. se presentan ante nosotros como una montaña a escalar cuando ya hemos consumido casi toda nuestra fuerza.

Una vez leí, no recuerdo donde, que “para amar no hay que estar muy agotado”. ¿Y cuántos días nos sentimos presionados, con estrés y al límite de nuestras capacidades?.

Ese estrés, ese agotamiento, está en el origen de muchas insatisfacciones matrimoniales y en no pocos conflictos de pareja.

John Gottman afirma que “hoy en día, las parejas trabajan anualmente unas 1.000 horas más que hace 30 años”.

¿Qué podemos hacer?. No podemos decir al mundo que se pare, pero sí está en nuestra mano hacer algunas mejoras.

1.- Racionaliza tu horario

Haz una lista de cómo inviertes tu tiempo. Pon en esa lista tu horario de trabajo y las distintas actividades del resto del día. Haz igual con el fin de semana.

¿Cuánto tiempo dedicas a trabajar? ¿Y a la familia? ¿Y a tu relación de pareja?¿Cuánto duermes? ¿Cuánto tiempo dedicas al ocio?.

Si te sientes estresado o agotado, piensa qué cosas podrías dejar por ahora. Hay actividades que, siendo buenas o convenientes, no nos dejan tener tiempo para vivir con más calma nuestro día a día. Aprende a decir que no. Ensaya respuestas para que estés preparado ante proposiciones de planes por parte de otros o incluso de ti mismo que supondrían una sobrecarga.

Aplica el sabio criterio de “lo mejor es enemigo de lo bueno” y no metas con calzador en tu agenda y en tu vida un plan detrás de otro hasta el punto de sentirte sobrecargado.

Cada matrimonio, cada familia, es distinta y no sirven para nada las recetas generales. Lo importante es priorizar, simplificar algunas cosas y dejar otras, indudablemente buenas, para mejor ocasión...

2.- Haz un ritual de relajación

Dedica unos minutos a relajarte al llegar a casa. Si tenéis niños pequeños, quizás antes de llegar a casa. Suelta las tensiones del trabajo, déjalas fuera de casa. Respira. Recupera. Suelta.

CalmaHaz un pequeño ritual que te ayude a desconectar, a calmarte, a centrarte en lo que toca. No acumules. Un sencillo ejercicio de relajación, un momento de hacer algo gratificante para ti, una ducha, unos minutos de meditación, una canción … , son algunas de las cosas que pueden ayudar.

3.- Recomienza

Vuelve a empezar cuantas veces sea necesario. Si tenemos tendencia a acelerarnos, cada vez que nos demos cuenta es necesario recomenzar, con espíritu deportivo. Podemos perder una batalla, pero no perderemos la guerra. No le des demasiada importancia a comprobar que vuelves a abarcar más de la cuenta. Rectifica con sentido del humor y sigue adelante.

¡Ah! y manda tú sobre tu móvil, que no sea él el que te maneje a ti. Desconecta el teléfono algunos ratos. Apágalo o si no es posible quítale el sonido al llegar a casa, a la hora de la cena etc. Comprobarás la paz que esto genera.

Sobrevivir a las vacaciones en familia