Con frecuencia, el conflicto de pareja proviene de no vernos apoyados en nuestros sueños. ¿Te gustaría tener una casa en el campo? ¿Piensas que ojalá pudieras ser tu propio jefe? ¿Tener un perro es tu ilusión? ¿Querrías tener tiempo para hacer un hobby que te encanta?.

Cada uno tenemos aspiraciones que nos gustaría llevar a la práctica. Pueden ser cosas más o menos realizables, deseos realistas o ilusiones inalcanzables.

Alguno de estos sueños forman parte de nuestra identidad y dan sentido a nuestra vida. Deseo tener un hijo, deseo hacer unos determinados estudios, deseo tener dinero en el banco o salir a cenar los sábados, son aspiraciones de distinta entidad, pero todas lícitas.

¿Cuáles son tus aspiraciones, tus sueños o deseos? ¿Conoces los sueños de tu pareja?

Querer a una persona es querer que sea feliz. Debería ser un objetivo en los matrimonios ayudar al cónyuge a realizar sus sueños. 

El problema surge cuando esas aspiraciones no son conocidas o aceptadas, más aún si son rechazadas por el otro.

A veces, descartamos nuestros sueños por evitar posibles problemas en la relación, pero estos sueños enterrados reaparecen en forma de conflicto en la pareja. Si muero por unas vacaciones y me encuentro una y otra vez con la incomprensión de mi cónyuge (“no tenemos dinero, no es el momento, no piensas en el futuro, eres una derrochadora …”) es más que probable, que en un futuro más o menos próximo, yo piense y diga:  “eres un amargado, no sabes disfrutar de la vida, esto es una cárcel, vivir contigo es un castigo”. 

No se trata de salirme con la mía a costa de ahogar al otro o de imponerme a él. Muchas veces no es posible cumplir nuestros sueños cuando nos gustaría, pero tampoco debemos hacer como si no existieran porque no son aceptados por nuestro compañero de vida, por evitar un conflicto. 

Es necesario dedicar tiempo e interés a conocer y a comprender los deseos explícitos y también los deseos profundos (que subyace a los primeros) tanto nuestros como de nuestra pareja. Pongo un ejemplo: detrás del sueño de tener una casa en propiedad, puede estar la necesidad de seguridad de alguien que lo pasó mal, en su infancia o juventud, por problemas económicos de sus padres. Debajo del interés del que desea tener un cachorro, quizás subyace el anhelo de ternura o el miedo a la soledad y una persona que sueña con planes de aventura puede estar ahogado por la rutina.

Conocer los deseos de nuestra pareja y sus motivaciones más profundas, nos hará entenderle de verdad, saber cuales son sus necesidades.

Os propongo pensar en vuestros sueños y comentarlos entre vosotros. No se trata de entrar en un conflicto de pareja. No hace falta que intentéis estudiar la viabilidad de lo que os cuentan.  Ni siquiera es necesario que compartas sus gustos o intereses. Sólo pensad y hablad de esos deseos que tenéis en el corazón. Escucharos sin juzgaros. Mostrar interés. Preguntaros el uno al otro: ¿Por qué deseas eso que me cuentas? ¿Qué significa para ti?.

Sentirnos comprendidos en nuestras aspiraciones es ya  motivo de unión, en vez de causa de conflicto de pareja.

Una vez conocidos, verás que hay sueños de tu cónyuge que puedes apoyar, incluso ayudarle a realizar. Habrá alguno que además podréis realizar juntos.

A veces, las parejas tenemos deseos incompatibles, opuestos. En este caso, toca aceptar las diferencias, negociar, ser flexibles. 

Quizás uno de los dos necesita verlo todo ordenado para no perder la paz y el otro se siente agobiado con tanta pulcritud y necesita sentirse libre en casa. En ese caso tendrán que entender las necesidades de cada uno e intentar satisfacerlas, al menos en parte. Quizás puedan llegar al acuerdo de mantener el orden en el salón y dejar libertad en el despacho o en el armario personal.

Puede que alguno de los dos sea una persona muy religiosa y para el otro la fe no tenga cabida en su vida. Deberían respetarse mutuamente, no imponiendo las creencias pero facilitándolas para el que las demande.

Quizás uno necesita unas vacaciones y para el otro es imprescindible tener unos ahorros para sentirse seguro. Podrían concretar un calendario más dilatado y realista para llegar a determinados ahorros y establecer un destino y un periodo más modesto para que suponga un gasto menor.

Por otro lado, hay deseos difícilmente realizables por distintos motivos. Siempre nos queda soñar juntos, sabiendo que, en el fondo, los sueños, sueños son.

Si te cuesta perdonar, sigue estos pasos